De repente en mi vida hay algo que me tiene confundida, me dice la radio y yo lo tomo como cuando alguien te manda una indirecta.
Plan de vida: Plan B
Sí, esa segunda opción que en algunos casos siempre debió ser A.
Yo soy de las personas que cuando se propone algo, lo cumple; dice la chica rubia de la película que ve mi madre y yo le digo, como si pudiera oírme: Siempre y cuando no conozcas a alguien que te haga cambiar de parecer.
Y recuerdo aquella conversación con ese chico en la cafetería, hablándome de lo superficial que es el mundo mientras yo iba tomando cada vez más atención a sus gestos exagerados y su manera peculiar de reducir el espacio entre él y yo cada vez que quería hacer énfasis respecto a algo.
- "Lo que uno usa es una cascara , uno ilumina de aquí (llevándose la mano al pecho) para afuera, esa es nuestra mejor vestimenta. Si te sientes bien, te verás bien".
Me dijo él y yo lo miraba sin interrumpirlo por que hubiera sido inhumano interrumpir a alguien que hablaba con ese brillo en los ojos.
- "La naturaleza humana es la misma, los problemas los mismos, algunos con más dinero que otros.
Mi café estaba tan frío que cuando toque la tasa sentí que se me helaron las manos, pero eso no importaba en ese momento.
- "El problema se inicia cuando vives mucho tiempo en un mundo paralelo en el que prima la perfección, nada es perfecto. Lágrimas, polvo, heridas, sangre, sudor, risas, nerviosismo, el hombre en esencia es el mismo".
Fue en ese momento que me sentí convencida que el conocerlo no fue casualidad, que el que él haya botado mi café mientras discutía al teléfono con alguien y sobre algo que ya no recuerdo y ante mi mirada de rabia terminara comprándome otro café y finalmente se sentara en mi mesa(algo que no esperaba), esta vez ante mi mirada atónita. Se sentó y habló inmediatamente, como quien habla en un monólogo interno, en una pelea y posterior reconciliación consigo mismo.
Encontrarte a un total desconocido en un Café al que no sueles ir y escucharlo como escucharías a un amigo que necesita desahogarse no es algo que me suele suceder.
Al terminar de hablar, de hablar él por que yo no emití palabra alguna; me tomó de la mano, me miró con esa mirada que solo se da cuando alguien te dice gracias y se fue.
Después de haber escrito esto, cierras el cuaderno, sí dije el cuaderno porque mis escritos se hacen en un inicio en papel y con bolígrafo. Como seguía, cierras el cuaderno, te pones un par de sandalias, atas tus cabellos, coges la llave de tu casa , abres la puerta ( te demoras como de costumbre), le das una ultima vista a tu casa por que sabes que a partir de ese momento ya nada sera igual, cierras la puerta y comienzas a caminar. ¿A donde vas ? Eso ya no importa, por que ahora vayas a donde vayas ya no seras tu, suena muy cliché, pero es como si la vida bailara contigo y en un momento determinado comenzara a darte tantas vueltas que cuando deja de hacerlo olvidaras que bailaban, así que cambias de género y te das cuenta que te gusta, más que eso te encanta y decides que es lo que quieres bailar toda tu vida.
Kiara Vargas Durand

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